"La aventura podrá ser loca pero el aventurero ha de ser cuerdo".
Ésta genial frase de Chesterton resume mi vida en el año 2009. Tuve una aventura loca, claro, me olvide de ponerme cuerdo, esa es la cagada.
Estaba como un nene tomándole fotos a las cataratas, recorriendo la hermosa provincia de Misiones, compartiendo el rato con la comunidad polaca. Cuando de repente me dije a mi mismo, "Vamos a seguir".

Tenía $3200 lo que serían , mas o menos, 900 u 890 dolares (en ese momento). El pasaje para ir a europa estaba cerca de 1000 dolares, "listo, a casa", me dije frustrado.
Pero no me pregunten porque, tenía la seguridad de verme unos días adelante estando en europa, el problema es que todavía no tenía ningún plan para recaudar el dinero que me faltaba,( y solo para el pasaje).
Bueno, me quedaban 17 días de vacaciones, no tenía tiempo de conseguir un trabajo temporal en Misiones, ni tampoco pensaba pedirle prestado a algún amigo, porque, básicamente me iban a pegar una patada en el culo.
Bien, 300 dolares, 300 dolares... Vendí mi cámara digital y mi guitarra acústica en una casa de fotografía y en una casa de música respectivamente. Vender la cámara me costó más trabajo, pregunté en 5 lugares. No me la quisieron comprar, pero eso no me iba a detener. A sacarse la verguenza y preguntarle a cualquiera por la calle. "Disculpa, estoy recaudando plata para seguir costeando las vacaciones, te interesa una cámara". Después de copiosos intentos Finalmente pude conseguir comprador particular y tanto por la cámara y la guitarra saqué 150 dolares (450 pesos).
Interesante... Ahora la cifra con la que disponía ascendió a 3650 y nada más tenía encima la mochila, la ropa y un reloj que el que no podía ganar nada de nada.
A pesar de que ya más o menos sabía los precios de los pasajes, decidí pagar por un ciber (ahora tenía 3647 pesos) y metí a la página de ofertas de vuelo y encontré un ofertón para viajar a marakesh (¿¿¿ voy a marruecos???) por 900 dolares. Ni lo pensé lo compré, y la próxima imagen que se me viene a la cabeza es estar remontándome en un avión hacia un país que no sabía ni su lengua ni su moneda, ni su NADA.
Fin de la parte 1.


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