jueves, 3 de noviembre de 2011

Sentarse por el mundo



Como será la vida, estoy hasta las pelotas de trabajar jaja. Es decir, fíjense que curioso: casi todo nos indica que somos organizamos pensantes de existencia totalmente casual, sostenidos en un universo que siempre existió o apareció de la nada (acá nomás me quedo, porque profundizarse en esto es pegarse un tiro etéreo).
En fin, el punto es que esos organizamos tienen que trabajar vendiendo tarjetas de crédito por alguna razón.
A lo que yo digo, váyanse a la concha de su mami todos. Yo... yo mejor me voy a ver bancos por el mundo.









Una locura. Los bancos, y la vida.
 No se desanimen muchachos/as viajar el mundo no es imposible. Hay formas de viajar que ni siquiera imaginan, gente que con nada de plata pudo cruzar los mares.
Conocí personas que se las arreglaron desde trabajar juntando las manzanas que caían de los arboles en Birmania hasta músicos que vagan por la tierra con una guitarra, que no deja de sonar en los trenes y las plazas. Después contaré.

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